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La rubia italiana conquista el mercado

Son siempre más numerosas las microcervecerías y los brewpub. Hasta los famosos chef con estrellas introducen la carta de las cervezas

Han sido suficientes pocos años, menos de 15, para que la cerveza italiana lograra conquistar el paladar de los consumidores.  Hasta hace poco tiempo para poder tomarse una buena cerveza era necesario buscar una rubia o una roja belga en los pocos pubs gestionados por dueños apasionados y competentes. Pero hoy abren nuevas cervecerías en cada ciudad, los productores están cada vez más atentos y la cerveza italiana compite con la producida en países con una tradición muy antigua y longeva. Las etiquetas artesanales comienzan a aparecen en las cartas de los vinos de restaurantes famosos, en las enotecas y en los bares de vinos. Se organizan incluso degustaciones, cursos de cultura, grandes reseñas nacionales o internacionales. Incluso los medios de comunicación extranjeros dirigen su atención hacia Italia y sus cervezas artesanales, elogiando sus grandes logros.

Las regiones líderes en cuanto al número de las plantas productivas son Lombardía y Piamonte, pero el fenómeno más interesante del sector son las microcervecerías. En 9 años el número se ha triplicado y hoy encontramos 550 pequeñas empresas que, en 2016, han producido más de 15 millones de hectolitros de cerveza.

Si examinamos el catálogo de los productos, podemos ver que la mayor parte de estas pequeñas plantas prefiere la versión en botella para la totalidad de las cervezas y que el 21% evita el almacenamiento en barriles a costo de no poder competir como cerveza de barril en los pubs.  Esto se debe al deseo de tener una marca propia, una etiqueta propia y de aprovechar al máximo la fuerza comunicativa.

A poco más de diez años del surgimiento del movimiento de la cerveza artesanal, podemos hablar de un verdadero «Made in Italy» en constante crecimiento y siempre a la búsqueda de nuevas posibilidades.