Pages Navigation Menu

El hábito no hace al monje, pero la etiqueta hace al vino

La percepción de la calidad de un vino pasa también a través del marketing

La etiqueta adecuada puede influir en el gusto y las percepciones de los consumidores. Una nueva investigación, publicada en la revista Stile.it, ha demostrado la gran importancia de las descripciones que aparecen en las botellas de los vinos, que actúan incluso como placebo y convencen al comprador de que el sabor reflejará lo que aparece en la etiqueta. “Fresco, afrutado” o “suave, estructurado, con aromas de vainilla y cacao” engañan la mente de quien saborea, influenciando su opinión. Mientras más precisas y elaboradas sean las descripciones (mejor aún si se incluyen informaciones sobre la bodega, el productor y la filosofía corporativa) más el vino será considerado como de alta calidad.

Ha sido posible probarlo ofreciendo a 126 consumidores 3 vinos blancos muy populares (riesling, chardonnay y sauvignon blanc) y pidiéndoles que los evaluaran. La semana siguiente, las mismas personas, sin saberlo, han sido invitadas a degustar los mismos vinos a los cuales se les habían añadido algunas descripciones. El resultado ha sido la obtención de opiniones diferentes y una mejor percepción de los productos con explicaciones más detalladas y completas.

“El vino – ha comentado el autor del estudio, el señor Sue Bastian, a MailOnline – va más allá de los atributos sensoriales, como aromas y sabores. Una botella de vino cuenta la historia de las personas que están detrás de la producción y determinan su calidad”. Otros factores que influyen en la elección de los consumidores, además del precio y la marca, que son fundamentales, son el estilo y el diseño de la etiqueta que, ya con su estética, debería comunicar el producto.